Posted by: sofiabuendia | October 28, 2010

Entre la Baguette y la Empanada

Desde hace dos meses la pregunta que me despierta todas las mañanas  (y confieso que a veces en medio de la noche ) es: ¿Baguette o empanada? Y aunque parece trivial, este cuestionamiento podría ser más complejo –al menos para mí- que “ser o no ser” de Hamlet o “Pienso luego existo” de Descartes…

No depende de mí. Debo decir de antemano. Detrás esperan un arrume de papeles,  vueltas burocráticas y exigencias propias del país galo que me producen acidez en el estomago. Y claro, también está la suerte.

Pero, el dilema va más allá. No sé si este síndrome de indecisión momentánea le pasa a todos los que viven lejos de sus países. Desde hace dos meses cambio de opinión muy seguido. Un día me maravillo con la calidad de vida de este país que te permite respirar tranquilamente en las calles, donde el transporte público es realmente PUBLICO, donde el bandoneón suena en una esquina y en la otra se come Kebab árabe hablando español o ruso.

Pero al siguiente día, pienso en el otro, en el mío y esto es importante, porque en el fondo me hace falta sentirme en lo mío. Porque por más que se intente, el sentimiento de sentirse extranjero es traicionero… aunque parece dado de baja, siempre regresa.

Y entonces en medio de esta crisis existencial –sí qué jartera- llega la huelga. Este fenómeno típico francés que puede llegar a tener graves consecuencias en nosotros los extranjeros. La primera vez que la sobreviví fue divertido y alcanzó a tocar mi fibra mamerta, pues al fin y al cabo era la lucha por mantener un país que me recibió en medio de la Liberté, Egalité et Fraternité.

El segundo año me alcanzó a deprimir, no tuve clases por 4 meses y cuando iba a la universidad me sentía en Sarajevo. Este año, aunque no me ha afectado tanto, me ha llevado a reflexionar sobre los cambios que este país está viviendo y que creo no serán muy positivos.

Y entonces, con la esperanza de encontrar una luz en el camino entro a ver las noticias de mi país – rayando con el masoquismo-. Y sí señores, diez minutos me bastan para poder predecir el futuro infame de mi ciudad, Bogotá. ¡Anhelo entonces una buena huelga! Un movimiento que haga temblar a la partida de corruptos que manejan el gobierno distrital.

Vuelvo y me levanto con el corazón en la mano. Voy a la cocina, pellizco una Baguette vieja y siento que Francia está igual, cansada, rancia, ávida de cambios pero haciendo lo mismo, sin avanzar.

Me entran entonces unas ganas infinitas de una empanada fresca y tostadita. Me llega entonces el deseo de sentir un domingo en familia, de sacar el carro a tierra caliente y de ponerme la bufanda para los 14 grados bogotanos. De pelear por el tráfico y por qué no, de aportar un poco por el cambio.

Y aunque me duela dejar Francia, algo me dice que allá también me espera una buena Baguette, esta vez con Chocolate, clavos y canela.

 

 

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Responses

  1. Honestamente eso nos pasa siempre a los que estamos afuera y el sentimiento es mutuo.

    Yo creo que en nosotros está la posibilidad de volver y ayudar, con una visión diferente poniendo un granito de arena enseñando o aplicando cosas positivas que se aprenden en otras tierras.

    Hemos sido muy afortunados por haber estado en un país con un nivel de pobreza de casi el 50% y de haber tenido la posibilidad de educarnos y tener trabajos y proyectos con los que muchas personas solo soñarían.

    En nosotros está volver y ayudar. Conozco personas que se quejan de su tierra sin contar todos los beneficios y oportunidades con que han contado.
    Problemas hay en todo lado en diferentes proporcines. Corrupción, abusos, malos tratos, etc.

    En nosotros está volver, en nosotros está seguir teniendo proyectos que beneficien paisanos y paisanas. En nosotros está no ser como los que ven todo desde afuera sabiendo que se puede actuar.

    Yo ya definí mi fecha límite para volver a disfrutar de los 14 grados que hablas, de la familia, de un buen sistema de salud, de los amigos y de las risas y mamadera de gallo constante que hace que estemos dentro de los 6 países más felices del planeta y hemos sido muy afortunados de haber nacido ahí.

  2. Guauuu gracias jaime sin molestar creo que esta noche voy a dormir más tranquila.. qué bonitas palabras! gracias nuevamente!

  3. Llegue hoy viernes a mi oficina y sin haberme sentado en mi puesto he traspasado no solo a los guardias de seguridad sino también la brecha cultural al ser extranjero. Buenos días, Good Morning, Goeie More, y finalmente Saobowna en Zulu (tribu con mayor población en Sur Africa).

    Mientras camino lentamente atravesando la oficina viendo caras tan distintas me imagino – Porque carajos no hablan español, porque carajos me tengo que “adaptar”, y entonces con mi traje de Camaleon me pregunto otra vez, es esto lo que quiero?

    Me diste la posibilidad de visitar en un par de segundos tantas cosas de las que por vivir afuera no hago parte. Entre susto y rebeldía veo las razones logros y desventuras del haber salido de Colombia. Veo con nostalgia como se desborona la ciudad, y desde mi punto de vista como arquitecto lo impotente que se siente no poder volcarse y recuperar la ciudad que se ha perdido. Es aún más triste que esa clase de posibilidades las he podido construir acá. El ser extranjeros nos torna como fenómeno diferenciador, somos distintos, y por lo menos acá es más fácil atraer la atención, enseñar, proponer. Sur Africa como Colombia tienen problemas gigantescos, sin hablar tanto al respecto Bogotá colapsa a pasos agigantados, la ineptitud burocrática en la cuidad donde vivo no se queda atrás. Me pregunto también, porque no duele? claramente porque no soy de acá. Vivirlo en Bogotá sí que dolería, a ti te toma 10 minutos a mí me toma cinco para jartarme del circo de noticias, y como no se soluciona pero se incrementan los escandalos.

    Veo que ya han tomado la decisión de volver prontamente a Colombia. Yo creo que todavía el tiempo que necesito para poder volver no se ha dado, pero te agradezco por haberme dado el gustazo de volver a pensar “es esto lo que en realidad quiero?”que puedo todavía hacer acá para poder aplicarlo sin error allá.

    Sofi, un abrazo y beso para los dos. Saludos a Dani.

  4. Hola, mi Sofí: quiero decirte que tu reflexión mueve en mi muchos sentimientos, creo que los Colombianos somo privilegiados por tener jóvenes como ustedes que tomaron la decisión de salir del país para estudiar, ver otras culturas y aprender lo mejor de ellas con el fin poder replicar en Colombia y en nuestras regiones todo ese aprendizaje. Sofí, nada es perfecto y estamos en este mundo para ayudar a la trasformación social de nuestro país. ¿Qué pasará en Colombia si los jóvenes tan valioso como ustedes se quedan en otros países?; ¿van a dejar una generación que le entrega lo mejor de ustedes a quién????. Colombia está en sus manos y es necesario que escuchen su corazón, se unan y hagan un futuro igual o mejor (de los países donde están)para sus hijos y los hijos de sus hijos.
    Para esto deben trasferir conocimiento, cultura, tecnología……
    Colombia, tiene grandes cosas pero no será posible sin ustedes.
    Un beso para los dos.
    Myriam

  5. Cambia unos meses la dieta de baguette por empanada, pero manten la baguette como la base alimenticia … al fin y al cabo, es mucho mas facil comer empanada cando estés antojada, que salir a buscar la baguette que tanto recuerdas …

  6. Sofi, me parece que lo verdaderamente importante es que escuches a tu corazón, disfruta la baguette en Colombia o saborea la empanada en Francia, pero nunca pierdas de vista las señales que tu corazón te pone momento a momento.

    Tu sabes volar y estos años en Francia te enseñaron a diseñar tus mejores planes de vuelo, pues bien, ya es hora de ponerlos en práctica y tomar decisiones que te lleven a cumplir tus sueños, sueños personales, profesionales, familiares y espirituales.

    Perteneces a una generación con una gran virtud; la capacidad de percibir y manejar el mundo en tus manos, sin miedo, sin barreras; pero con la gran responsabilidad de utilizar esa gran virtud para aportar lo mejor de tí, construyendo un mejor país, ese país que te vió nacer, crecer y te dió las alas para conocer el mundo.

    No importa si es saboreando empanadas en Francia o disfrutando una baguette en Colombia el manejo en el siglo XXI no es de distancia, es de comunicación.

    Por eso te insisto, escucha a tu corazón y hazle caso, así la razón te diga que es una locura, recuerda que la mente nunca quiere salir de la zona de confort y eso es lo que no nos permite crecer, al final, si te vas por la senda que te diga tu corazón tienes garantizado el éxito a pesar de los obstáculos que tendrás que vencer.

    Invita a Dani a iniciar esa nueva etapa, uds dos juntos son invencibles.

    Un beso

    Arturo (un admirador incondicional)


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