Posted by: sofiabuendia | June 25, 2012

Tristemente resplandeciente

A mis valiente tíos, a mis primos, a mis hermanos, a mi adorada madre, a mi maravillosa abuela. A los amigos… amigos de verdad.

Hemos sido testigos de un momento doloroso pero infinitamente significativo: el adiós del abuelo, del líder, del padre, del amigo.

Para aquellos que estuvieron lejos no sé cómo explicarles lo vivido en esos días. Escenas “garciamarquianas” que nunca podremos olvidar, que llevaremos generación tras generación, a nuestros hijos y de nuevo a nuestros nietos.

Los vecinos y amigos aglomerados en la calle, en la casa, en los corredores. Despidiéndose del abuelo, abrazándonos, cantando, orando.  La iglesia colmada por el pueblo y el color blanco de la ropas iluminando una tarde resplandeciente y triste. Y la ceiba más verde que nunca, meciéndose con el viento… “Don Jesús, usted nunca será olvidado”.

La fuerza emotiva de una marcha fúnebre con la Banda Departamental, y la mirada perdida de sus amigos más íntimos, que ven llegar el inclemente paso del tiempo con su partida.

No sé cómo transmitir la energía maravillosa que se sentía entre nuestros brazos, entre nuestras manos mientras caminábamos en fila. Nosotros los Sterling Vargas: las tías, los tíos, la abuela, los primos, los amigos. Todos en familia. Y en los espacios, en los huequitos de nuestros brazos todos los que estaban en la distancia.

Nunca olvidaré a la abuela Pepina, fuerte como un roble, con sus ojos azules -maravillosamente azules- caminando bajo el sol, escoltando a su familia, llevando el peso del tiempo con su bastón.

Mamá, mi confidente, mi amiga, siento tu dolor, lo sabes. Hoy más que nunca agradezco tenerte a mi lado. Caminaremos juntas, hoy y siempre.

Al autor de estas fotos… infinitamente tuya. Mi primavera.

A mi familia entera, me siento feliz de tenerlos. De sentirlos en mi vida. En esos días tristes y resplandecientes acá estaré para todos y cada uno.

Con amor,

Sofi.


Advertisements
Posted by: sofiabuendia | February 9, 2012

No se trata de tristeza…

No se trata de tristeza.

Se trata de nostalgia, de saudade -como lo llaman los brasilero de hermosa manera-

Se trata de sentarse en la silla del computador y sentir que a partir de mañana quedan atrás 30 años de vivencias.

Se trata del barrio cedritos y la tienda de la esquina, del uniforme y los apagones en la “hora Gaviria”. De esos vecinos que a veces se me vienen a la mente, de los cuales no recuerdo sus nombres pero de los que guardo recuerdos extraños.

De la partida de mi papá y la llegada de Juan.

Se trata de La Enseñanza de la 72; del bus Germania para ir a la universidad; de las clases con Maryluz y Pacho Celis, de Camilo Amaya pateandome la maleta, de las capadas de clase.
Del cielo azul mientras esperaba acostada en una banca de la Pola –En la Candelaria- al que en ese momento era mi novio: Daniel Salazar. De la mochila, el pantalón bota campana y mi alma de hippie.

Se trata de 7 meses en Houston, 8 meses en Brighton y 4 años en Francia. Del bichito de irme lejos a descubrir culturas, de vivir y aprender en otros mundos.
Del día en que conocí Paris, Barcelona, Roma. De Praga y todo lo que ocurrió ahí. De mi cuerpo cubierto de jabón de eucalipto en un hammam de Marruecos.
De mis maletas camino a casa, del abrazo de mi mamá,  de mis miedos y mis alegrías, y lo que se fue, y lo que será. Y lo que ahora se ve detrás.
Llegó la hora de crecer. Pero no se trata de tristeza, vuelvo y digo, sino de la entera satisfacción de haber vivido los mejores  30 años de mi vida. De la seguridad de seguir disfrutando, ahora con más fuerza, cada instante en el que pueda respirar.

30 años… Bring it on!

Posted by: sofiabuendia | July 17, 2011

Mi suegro y su adulto interior…

Algunos dicen que todos tenemos un niño interior. El que surge no sólo para llenarnos de alegría y ternura sino también de caprichos y pataletas. De esto hablan cientos de libros de superación personal y confieso que a veces me molesta el temita. Pero en los últimos dos meses he tenido la maravillosa oportunidad de convivir con una persona a la que su niño interior llega para quedarse, de manera permanente, pues el que sale de vez en cuando es realmente su adulto interior…

¿Cómo se manifiesta? A sus 55 años:

1. No come verduras.
2. Toma un vaso grande de Coca-Cola a las 5am, 7am, 10am, 2pm, 5pm, 8pm, 11pm.
3. Come oblea con arequipe y crema de leche obviamente con arequipe Light.
4. El pescado podría ser digerible sólo en caso de hambruna mundial.
5. El azúcar es el peor enemigo del ser humano, por eso sólo es bueno el splenda.
6. Si la crisis económica familiar llega, lo único que no puede faltar es un tarro de Milo (y claro Coca-Cola).
7. Llama varias veces a El Tiempo a ver si le pueden traer de una vez toda la colección de motos miniatura que ofrecen los domingos.
8. Llama varias veces a sus hijos en Francia para que le consigan muñequitos de Tin-Tin.
9. La pera le sabe a arena con azúcar.
10. El melón no le sabe a nada.
11. Es más fan del I-pad, del I-phone y el I-pod que sus propios hijos.
12. No tiene problema en despertar a su esposa a la 1am abriendo un paquete de papitas.
13. No entiende cómo alguien puede almorzar con berenjenas.
14. Siempre pero siempre tiene la razón.
15. Como cualquier adolescente, no vocaliza.
16. Cada vez que le dicen que lave los platos hace pucheros de niño regañado.
17. Guarda celosamente, en cajitas organizadas, tesoros preciosos como esferos, dulces, post-it, galletas, etc.

En fin, la lista es larga. Al comienzo confieso que estaba sorprendida. Mi suegro, al que siempre había visto serio y organizado, ahora hacía puchero porque le prohibían una segunda oblea en el almuerzo. Y entonces empecé a descubrir otras características de ese niño exterior que vive en él:

Un día se fue el agua caliente y claro, ni por el carajo se iba a bañar con agua fría, pero sobretodo no iba a permitir que su familia no tuviera agua tibia. Pues bien, se levantó a las 5am a calentar ollas para todos, la mezcló con agua fría para que quedara con la temperatura perfecta y esperó pacientemente a que cada uno se bañara. Este es el perfecto ejemplo de lo que a gran escala él puede hacer por los que ama.

Y es que mi suegro, como los niños, necesita de su familia; la protege, la cuida, la consiente, simplemente vive por ella. Por eso, cuando alguno se aleja sus ojos se llenan de lágrimas sin vergüenza alguna; si algún trabajo le impide estar con ellos le dice adiós sin remordimientos; si hay que madrugar, trasnochar o correr peligro así lo hace; si debe cruzar la ciudad para comprar un simple enchufe para el cuarto de su hijo, la atraviesa sin problema; si hay que buscar en lugares recónditos un pegante para arreglar el collar roto de su nuera, entonces hay que hacerlo.

Dentro de poco me iré a otro apartamento. No cabe duda que me hará una falta inmensa. Sólo le prometo tener, sólo para él, un litro de Coca-Cola, un tarro de Milo y los mismos abrazos que nos da el domingo antes de desayunar.

Posted by: sofiabuendia | June 11, 2011

Ley de Víctimas…


(Después de un más de mes de ausencia)

Esta mañana me encontré con una frase muy diciente: “No seremos los mismos después de este dolor. No seremos los mismos después de tanta sangre, después de tantas lágrimas, de tanto sufrimiento. No seremos iguales después de recorrer -con el alma encogida por el pesar y el miedo- décadas de violencia entre hijos de una misma nación”, parte del discurso del Presidente Santos en la culminación de la Ley de Víctimas. No sé si la escribió él, la verdad, pero creo que describe exactamente lo que ha pasado en la esencia de todos nosotros los colombianos.

Es ese dolor el que ha trastocado incluso nuestro funcionamiento corporal. Nuestra memoria se hace cada vez más débil. Nuestra sagacidad –de la que tanto nos vanagloriamos- se está volviendo ineficaz pues ya ni siquiera vemos los abusos del poder que tocan directamente nuestra vida. ¿Y qué pasa con el otro? Perdemos incluso el sentido de la solidaridad, aquello que nos hace humanos, el entender que vivimos en una comunidad y que el otro sin importar su color de piel o su estrato –porque el racismo SÍ existe en Colombia- también debe ser defendido y respetado.

Para algunos quizá esas dos millones de hectáreas que serán devueltas a las víctimas no significan más sino un trámite en el congreso. Pero resulta que este acto –suponiendo que los beneficios de la norma funcionen realmente- podría llegar a ser un primer paso para intentar sanar el dolor de muchos colombianos que han vivido el conflicto (Por favor aceptémoslo ya, en Colombia HAY CONFLICTO, hay guerra). Un país NO es viable mientras un gran número de sus habitantes no vivan, sino que sobrevivan cada minuto cargando rencor, odio y dolor. Y es que yo pienso que la sonrisa que vemos en los colombianos no es nada más sino las ganas de olvidar, aunque los daños ya estén hechos.

Lo que pareciera una simple parcelita o un verdadero tratamiento psicológico (no charlas de dos pesos) puede significar reconciliación y reparación para este país. Así ha pasado en Argentina, en Chile, en Bolivia, en varios países del África. ¿No es acaso ilógico, prácticamente absurdo que las tierras de este país estén concentradas en un porcentaje mínimo?. Las familias merecen volver a sus casas, porque es SU tierra.

Sólo pido algo a @JuanManuelSantos: que esto no sea un juego político más, que esto no sea una estrategia de comunicación. Que la Unidad Administrativa Especial de Atención y Reparación de las Víctimas esté conformada por gente preparada para este tema. No basta gerentes con años de experiencia, se necesitan antropólogos, sociólogos, abogados, administradores, psicólogos, conocedores de las comunidades, gente honesta claro, que realmente haga un bien. Que la ley se fortalezca estos 4 años para que no necesite de la ganas del presidente de turno para funcionar, para que se blinde frente a los leguleyos y a esos ciegos peligrosos que no quieren ver más allá de su casa o apartamento. Porque de ayer al 10 de junio de 2021 mucho puede pasar.

Y que por ahora el gobierno siga con el proceso de limpiar este país. No importa cuántas ollas podridas haya que abrir. Pero eso sí señor presidente, en ese proceso de recordarnos la defensa de nuestros derechos, debemos también recuperar nuestra memoria… yo por lo menos aún estoy esperando muchas explicaciones sobre los “Falsos Positivos”. Ya veremos…

Vale la pena escuchar la voz de los colombianos: “Para nosotros la tierra es la madre, es la vida, nosotros acá nos criamos, no sabemos más sino trabajar en el campo. Somos hombres trabajadores. Dejar mi finca y tenerme que ver en una ladera tirado es muy duro, es muy duro”

Posted by: sofiabuendia | April 27, 2011

VOLVER CON EL ALMA ENFLORECIDA

Y sí… volver no es fácil. Nadie ha dicho que lo sea. Cuando vuelves te das cuenta de que el tiempo se ha detenido. Que la lengua se te escapa para contar las imágenes y los cambios que te hacen hoy otra persona. Pero la vida vuelve a su rumbo rápidamente. La ansiedad de volver al pasado desaparece cuando recuerdas que ya habías vivido 23 años en la misma ciudad y que a pesar de sentirte tan adaptado a otra cultura la tuya es, y seguirá siendo, tu esencia.

Y claroooo, ahí están los trancones, el caos, la impuntualidad. Pero cuando se vive tanto tiempo lejos y se regresa con la misión cumplida, con la humildad aprendida y la ganas de salir adelante, la visión de la vida “a la colombiana” toma otro color.

Lo acepto, llevo sólo una semana. Es más, defiendo mi derecho de escribir un post dentro de algunos meses despotricando de todo. Mente flexible que llaman.

Pero hoy debo decir que defiendo, a capa y espada, aquella filosofía popular del “TODO ES CUESTIÓNDE ACTITUD”. Creo en ella fielmente. Es más, podría decir que es mi religión. Hoy le prenderé una vela y rogaré para mantenerme en mi fe.

Mark Twain dijo alguna vez:

“He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él”.

A esta frase le sumaría:  “ Y si al regreso sientes que aún lo amas, entonces cásate con él”. Y así lo haré.

Posted by: sofiabuendia | March 25, 2011

SOBRE EL CINE COLOMBIANO…

Después de algunas semanas en un viaje maravilloso, de cual escribiré muy pronto, hoy quiero hacer mi primer post de marzo (y de pronto el único porque este mes está tenaz) sobre algo que se ha vuelto recurrente en mi blog: el cine. He estado cubriendo el Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, uno de los más importantes de Europa, el cual recibe a muchos espectadores e invitados  latinos, así como europeos interesados en el séptimo arte de  nuestras latitudes. He visto películas mexicanas, chilenas, argentinas y por supuesto, le he puesto cierta atención a la oferta colombiana.

Como todos los años en el Festival, mi sensación sigue siendo la misma: ese sudor frío cuando la sala está llena de franceses y sabes que el relato que viene no va a mostrar la cara bonita de tu país, la misma que has tratado de vender durante 4 años. Porque hay que aceptarlo aunque el colombiano sabe que la situación es dura, su lucha por demostrarle al extranjero nuestro lado positivo es  incansable.

No obstante, las cosas este año fueron más gratificantes. “Los Colores de la Montaña” es una producción muy bien hecha, que toca el tema del conflicto mostrando también el lado humano de nuestro país, y qué mejor manera que a través de los ojos de los niños. ¡Al fin una creación original! Libre de clichés y de lugares comunes, donde muestran nuestro tradicionalismo como si fueran payasadas.

Al salir de esta película confirmé lo que siempre me he dicho, sobra talento en Colombia; sólo falta un poco más disciplina y menos rosca. Y claro, tampoco hacen falta máscaras para ocultar la verdad de nuestro país. El cine es la mejor manera de atestiguar nuestra realidad.

En el debate de “Retrato de un mar de mentiras” alguien le preguntaba a Carlos Gaviria, su director,  cómo manejaba los planos de aquello que pasó en Colombia, la respuesta fue reveladora: “El problema es creernos que esto pasó en Colombia ¡Esto ESTÁ pasando!”

Por medio de buenas producciones se puede mostrar lo que muchos están interesados en ocultar. La injusticia, la pobreza, la impunidad como además lo hace de manera “seria y rigurosa” el documental hoy ganador en este festival “Impunity” de Hollman Morris y Juan José Lozano.

Nueve años duró Carlos Cesar Arbelaez “arrastrando un cadáver” como el mismo llama a su proyecto “los colores de la montaña”.  Años de preparación, de 17 cambios de guión, de castings, de paciencia e incluso de inestabilidades emocionales. Pero luego de tanto esfuerzo hoy la vida de este paisa de 40 años está cambiando. Ganadora del Festival de San Sebastián, invitada a cientos de festivales y con 190.000 espectadores hasta el momento en Colombia, vale la pena verla.

Vamos por buen camino, algunos dicen que está empezando un “boom colombiano del cine”. Sólo falta, en mí opinión, traer nuevas temáticas, conseguir más apoyo y demostrarle a las instituciones públicas la importancia del cine en nuestro país.

Posted by: sofiabuendia | February 23, 2011

Esquiando por primera vez…

Primero que todo tengo que decir que le debo una disculpa a Doña Gloria del Metrocable. Fui capaz de burlarme de ella y hasta de criticar su vocabulario, cuando en realidad toda una sabiduría popular del pánico se hacía pública y yo, ignorante, la menosprecié.

Este fin de semana esta chibcha de sangre y corazón se lanzó a esquiar por primera vez.  No niego que antes de partir sentí temor, pues ya había escuchado historias de piernas rotas y heridas en la cara. Pero luego, llegando a la pista vi una cantidad de niños de entre 2 y 6 años que caminaban orgullosos con sus overoles térmicos, guantes, gorros, gafas especiales, bastones y claro, sus esquís tamaño “enano”.   Entonces me dije, “no puede ser tan difícil”. 

Bastaron diez minutos para darme cuenta el peligro en el que me había metido. Me sentía como Bambi en el lago congelado cayéndose como un imbécil mientras el conejo estúpido le sonríe (¡en este caso era el niño de 3 años!). Después de toda una mañana y gracias a la paciencia de los mejores padres adoptivos en Francia, pude mantenerme en pie para que me tomaran una foto.

(Atención a las piernas dobladas)

Ya en la tarde, decidimos comenzar a hacer pistas más altas y poco a poco fui entendiendo la técnica de esta actividad bastante ajena a lo que solemos hacer en las vacaciones colombianas promedio.

El domingo decidimos irnos a pistas aún más altas. Empezaba a disfrutarlo. Ya había pasado la prueba del “tira-nalgas”, un aparato que te jala literalmente de las nalgas para poder subir a la cima. Ya había bajado las pistas más pequeñas, sin poder evitar varias caídas donde nuevamente los niños me esquivaban hábilmente para no hacer más humillante el momento.

Entonces me dijeron que  subiríamos en el teleférico. “Bien no hay problema, ya he hecho Monserrate, ¿cuál es el problema? Tampoco soy tan montañera…” Pero las cosas empezaron a cambiar cuando la altura se hizo intimidante.

El problema básicamente es que no hay vidrio, ni puerta, ni nada, sólo una barra que además uno mismo debe levantar al final del trayecto, bajarse con los esquís y caer perfectamente para empezar a descender la pista… listo!!!

Pero volvamos al teleférico. Debajo de mis pies hay más de 200 metros y el cable sigue subiendo, hay neblina, la nieve cae y me estoy muriendo de frío.


De pronto este aparato se balancea y se detiene en mitad del recorrido. Y entonces llega a mi mente, así, natural, de la nada “Ay noooooo, Cindy Malparidaaaaaa”. Ahí comprendí todo.

Los momentos de pánico, odas a Doña Gloria, estuvieron presentes durante toda la experiencia pero poco a poco empecé a dominar el arte de moverse hacia los lados, apoyar el talón de cada esquí, hacer giros largos, sacar la nalga, frenar como pato…

El domingo a las 4:30 de la tarde pude finalmente bajar sin una sola caída toda la pista de Taillas en los Alpes. Disfruté de un paisaje maravilloso, sentí la velocidad como nunca antes, logré controlar mi cuerpo con una fuerza que no sabía que tenía y agradecí la oportunidad que me había dado la vida. Había sido un fin de semana maravilloso.

“Todo es un proceso”, le dije a Daniel. Justo el día anterior me tenían de los brazos para no caer y ahora estaba lista para volver a subir al teleférico sin problema. Sólo hubo un problema, la pista la cerraban a las 5:00: “Noooooooo Cindy gono*`ç`¡@”

Posted by: sofiabuendia | February 17, 2011

¿En busca de inspiración? el Cisne Negro…

Dirán que estoy obsesionada con Natalie Portman pero juro que es una coincidencia. Empezaré diciendo que la vida está hecha de impulsos. Los que llegan al corazón, los que pasan por las venas, los que alarman el cerebro. Hace mucho tiempo no tenía el animo para escribir. Nada grave, simplemente dejé pasar los días esperando que llegara ese elemento, ese instante, impulso definitivo para curar la falta de inspiración.

Pues bien, lo encontré. No es de extrañarse que haya sido por medio del cine. Para mí, una de las creaciones artísticas más completas y quizá una de mis adicciones. Hoy, me siento para divagar, sin soltar ese impulso, sobre una de las mejores películas que he visto: El Cisne Negro.

Una composición magnifica que exalta diferentes emociones: terror, miedo, tristeza, esperanza, recelo y sobre todo, despierta el lado oscuro de nuestra humilde condición de seres humanos.

Llevado magistralmente bajo las notas de Chaikovski y apoyado de la actuación perfecta de Portman, esta es una película que se adentra directamente en la mente. Desde el comienzo la cámara nos invita a girar al ritmo de los tules de las bailarinas y a sentir el crujir de los huesos en los tobillos y la muñecas. Ni siquiera nos damos cuenta de cómo la admiración y el asombro se convierte en dolor y preocupación. Todo un reto para la psiquis. Inevitable moverse de la silla de un lado a otro, apretar el brazo de la persona de al lado, morderse las uñas y para los hombres, utilizar la respiración y el “control” en algunas escenas (no digo más).

Es una película hermosa, sensual y terrible. Una mezcla única y perfectamente equilibrada de música, baile, fotografía, guión, actuación y edición.

Pero por cosas de la vida (y también por la malicia indígena de mi amor, Daniel) terminé viendo justo después “El Discurso del rey”, un señor “todopoderoso” que a pesar de sus títulos y su imperio debió enfrentarse a su debilidad más grande para salir adelante. Recomendada también, sin duda. Una buena comedia, que de igual manera nos enseña el precio de nuestros sueños.

Y todo esto, todos estos impulsos artísticos que me han llegado en un solo día los comparo con el último libro que leí (que me dejó bloqueada por un buen tiempo en la lectura) al que le debía, sin duda, unas palabras en este Blog: “Crimen y castigo” de Dostoievski.

Llego entonces a una conclusión. Somos tan vulnerables a nuestro lado oscuro. Se abre ante nosotros cada minuto. Hace de nuestros días algo divertido, y de vez en cuando se vuelve nuestro peor enemigo, pues somos Cisnes Blancos y  muchas veces nos transformamos en Cisnes Negros.

Pero incluso ante los actos más tristes, frente a las dificultades más grandes, cuando creemos que la obra ha terminado algo aparece, de la nada, un elemento sublime, casi magistral que tanto el cine, como la literatura, la música y la pintura han querido siempre transmitir. Descrito por el mismo Dostoievski sería algo así:

“Tenían los ojos llenos de lágrimas. Los dos estaban pálidos y flacos; pero en sus rostros enfermizos y pálidos resplandecía la aurora del futuro renovado, de un total renacimiento a la nueva vida. Los hizo renacer el amor: el corazón de uno contenía fuentes inagotables de vida para el corazón del otro”.

Voilà! Creo que ha vuelto la inspiración!

Nota: este post nació del impulso, cualquier incoherencia es pura coincidencia.

Posted by: sofiabuendia | January 25, 2011

Nominados a los Oscar…

Facilitando la tarea.  Todos los trailer de los nominados a mejor película en los Premios Oscar…

Algo me dice que va a ganar “Black Swan”…

Posted by: sofiabuendia | January 13, 2011

LO QUE SE APRENDE TRABAJANDO

Dedicado a: Merceditas

Para poder subsistir en tierras lejanas durante años y sacar adelante un Master a veces hay que hacer de todo. Trabajitos  en diversos dominios que con las ganas de poder viajar más, comprarse un buen abrigo, y sobre todo pagar el arriendo! uno termina aceptando con alegría. Al comienzo las preguntas son muchas: “¿Yo? Cuidar niños? ¡Pero si no me los aguanto!” o “¿Yo? ¿De mesera? Con estos brazos enclenques?” Pero todo fluye y al final uno termina hasta queriendo el gremio donde se trabaja.

Yo, por ejemplo, hoy me siento orgullosa de entrar al salón de profesores con café en mano, portafolio, fotocopias y cara de “sí, soy profesora, vengo preparada, conozco mi clase DE MEMORIA”. Pero no, realmente todo ha sido un proceso. Para llegar ahí tuve que pasar por muchos trabajos. Unos más agradecidos que otros pero sobre todo que me han dado varias enseñanzas:

1.       Mesera:

–          Nunca, pero nunca en la vida volveré a pedir que me cambien dos mil veces mi plato para quitarle la mayonesa, porque está muy frío, porque tiene mucha grasa, en fin…

–          Trataré de no entrar a los matrimonio sintiéndome como Natalia Portman para después bailar sin zapatos la macarena y abrazar al tío borracho de la novia. ¡Si supieran lo ridículos que nos vemos! Mejor llego bailando y sin zapatos desde la misa.

–          Si a la mesera que me sirve se le caen todas las copas encima mío, no me voy a poner brava… ESO LE PASA  A CUALQUIERA.

–          ¡Existen ciertas cosas que tienen la capacidad de romperse solas! Por favor mamás, cuando pase esto en casa no armen un escándalo.

–          Ahora estoy segura de que no podré volver a ver con respeto a Daniel en esmoquin.

2.       De profesora (Preparo alumnos para el Concurso de Ciencias Políticas de París):

–          Si algún día vuelvo a clases nunca volveré a hacer preguntas cada cinco minutos, ni a investigar lo que veremos la próxima semana, mejor dicho no volveré a ser ñoña (¡aunque muchos no lo crean!) Esto es bastante… mmmm… “estresante” para el profesor.

–          Tampoco volveré a jugar Sudoku donde no se debe… ¡ES DE MALA EDUCACIÓN!

3.       Niñera, repartidor de periódicos, vendedora, varios:

–          En la medida de lo posible trataré de estar con mis hijos cuando los tenga. Es triste ver cómo los niños crecen con personas extrañas.

–          Ya lo hacía antes pero seguiré aceptando los papelitos que entregan en la calle, ¡es el trabajo más aburrido y mal pagado del mundo!

–          Cuando entre a comprar a un almacén: diré “buenos días”, no me probaré  todo lo que hay en el almacén y procuraré dejar las cosas donde las encontré.

4.      Como dicen los japoneses: todo, absolutamente todo lo que se aprende servirá algún día en la vida. Ya lo he confirmado.

5.       Lo más importante: Seguiré, y cada día más, respetando y admirando a todos los que nos sirven (meseros, vigilantes, conductores, empleadas domésticas, vendedores, niñeras, etc).

Ahora sé lo que vale un simple, “Gracias”…

Pd: Después de algunos comentarios debo aclarar que adoro a mi alumno ñoño, me veo reflejada. Es sólo que a veces me estresa porque yo no estoy preparada jejejej

Older Posts »

Categories